Como comunidad de Salesianas Misioneras, agradecemos a Dios por la vida de nuestra querida fundadora, por su gran testimonio y constante entrega a cada una de nosotras y a cada misionero de Cristo Pastor. La Hermana Evelyn del Carmen Bernales Fuentes nació el 24 de mayo de 1967 en la comuna de Puente Alto en Santiago de Chile. A los 9 años, junto con su familia, se trasladó al Norte de Chile, a Iquique.
La vida de la Hermana Evelyn sin duda floreció a medida que crecía. Ella es fruto de un matrimonio fiel y entregado, de unos padres que supieron transmitir el amor de Dios desde lo sencillo, desde el valor por la familia y desde la unidad. Es hija de don Marino Bernales y de doña Aurelia Fuentes, que en paz descansen. Este bello matrimonio tuvo seis hijos, un varón y cinco mujeres, y Evelyn fue la quinta hija.
Desde niña, Evelyn fue una buscadora del amor y una incansable servidora de los demás. Fue una joven de bien que tomó su Primera Comunión en la Parroquia de Don Bosco y luego participó activamente en la Parroquia San José (ambas parroquias de Iquique), liderando varios grupos juveniles. En su juventud, estudió Contabilidad en el Centro de Estudios «El Comercial», en medio de un ambiente sano, fraterno y comunitario, graduándose de esta institución en 1980.
Evelyn vivió felizmente su vida familiar, de estudiante y de trabajo, combinándola con las actividades pastorales que tanto le apasionan. Como fiel devota de la Virgen del Carmen, en el poblado de «La Tirana» (una tierra con gran devoción a la Virgen), sintió un fuerte llamado a entregar su vida radicalmente a Dios en la vida consagrada.
Lo que nuestra querida Evelyn nunca imaginó es que su vida daría tanto fruto. Su testimonio de vida es un ejemplo para muchísimas personas, una vida que habla de amor, entrega y esperanza. Evelyn ingresó a la vida consagrada con tan solo 19 años, haciendo un proceso inicial junto a las hermanas en la población de Pica, en el norte de Chile, para luego continuar su formación en España. Después de varios años en la península Ibérica, fue trasladada a Bolivia, específicamente a la ciudad de El Alto, y esta experiencia marcó un antes y un después en su vida.
Evelyn, con toda la fuerza de su juventud, vivió apasionadamente su consagración. En este hermoso país de Bolivia, construyó grandes amistades y sin duda la presencia del Padre José Fuentes Cano marcó su camino. Juntos, teniendo a Dios como horizonte, se convirtieron en sembradores de esperanza. Son muchos los proyectos que desarrollaron juntos, todo en busca del bien de los demás, promoviendo la vida, apoyándola y acompañándola desde lo sencillo, potenciando los dones que Dios pone a nuestro alcance.
A lo largo de este hermoso servicio de entrega, la Hermana Evelyn fue enviada a la ciudad de Cochabamba para asumir nuevos desafíos, entre ellos la formación de las vocaciones emergentes de la iglesia. Estas vocaciones también florecieron gracias a su intenso trabajo pastoral con los jóvenes en la Parroquia Jesús Obrero (El Alto), donde el Padre José Fuentes sigue siendo el párroco hasta el día de hoy.
Unos pocos años después, a la hna. Evelyn se le presentó un nuevo desafío al escuchar el clamor y las voces de los jóvenes que se unían. Surgió algo nuevo, lo que hoy conocemos como la Comunidad de Salesianas Misioneras y la Comunidad Misionera de Cristo Pastor. En este proceso, Evelyn se puso al servicio de la Iglesia junto con sus pastores y bajo la guía del Espíritu Santo, quien sin duda fue el principal protagonista de todo lo que se vivió. Desde su pasión y fidelidad en su consagración, se sintió responsable de responder a este clamor de los jóvenes por amor a la Iglesia y a Dios. Con profunda gratitud y cariño por todo lo vivido a lo largo de su vida junto a las hermanas, emprende esta nueva etapa en la Iglesia, pero no lo hace sola. Su familia y comunidad caminan con ella y junto a ella, emprendiendo nuevos caminos de esperanza.
Hoy, la Hermana Evelyn Bernales Fuentes es la coordinadora general de nuestra comunidad, y en ella encontramos una auténtica amiga, hermana y madre.